Puerto Rico ante la nueva geopolítica: una oportunidad industrial que Estados Unidos necesita

Contenido del artículo
- Estados Unidos quiere traer producción de regreso
- Puerto Rico ya está intentando entrar en la industria de semiconductores
- Los chips de inteligencia artificial pueden convertirse en otra oportunidad
- Puerto Rico ya hizo esto antes
- ¿Qué ocurrió con aquella manufactura?
- China y Taiwán están cambiando nuevamente la ecuación
- Pero la oportunidad va mucho más allá de los chips
- El gran obstáculo: la energía
- Miles de millones disponibles, pero una reconstrucción demasiado lenta
- La red eléctrica también puede ser un asunto de seguridad nacional
- Conclusión: quizás la historia esté cerrando un círculo
Cuando pensamos en la rivalidad entre Estados Unidos y China, o en una posible crisis alrededor de Taiwán, Puerto Rico parece encontrarse muy lejos del escenario.
Geográficamente es cierto.
Económicamente, quizás no.
Estados Unidos está reconsiderando una política industrial que durante décadas permitió trasladar una parte importante de su manufactura hacia China, Taiwán y otros países asiáticos. Hoy, los semiconductores, la inteligencia artificial, los medicamentos, los componentes militares y otras tecnologías críticas ya no se consideran simplemente productos comerciales.
Son asuntos de seguridad nacional.
Y ahí Puerto Rico puede encontrar una oportunidad que no requiere que ocurra una guerra.
La competencia geopolítica ya está cambiando dónde Estados Unidos quiere fabricar.
Estados Unidos quiere traer producción de regreso
Washington está intentando reducir su dependencia de cadenas de suministro localizadas fuera de territorio estadounidense.
El ejemplo más evidente son los semiconductores.
En enero de 2026, Estados Unidos y Taiwán firmaron un acuerdo mediante el cual empresas taiwanesas se comprometieron a realizar al menos $250,000 millones en nuevas inversiones para desarrollar semiconductores, energía e inteligencia artificial dentro de Estados Unidos. Taiwán proporcionará además al menos otros $250,000 millones en garantías de crédito para facilitar inversiones adicionales.
Ver acuerdo oficial del Departamento de Comercio de Estados Unidos
Arizona se ha convertido en el símbolo más visible de este proceso, pero la estrategia es mucho mayor.
Estados Unidos quiere reconstruir dentro de su territorio una cadena completa que incluya fabricación de chips, empaquetado, investigación, inteligencia artificial, centros de datos, suplidores y manufactura avanzada.
Y Puerto Rico también es territorio estadounidense.
Puerto Rico ya está intentando entrar en la industria de semiconductores
Esto no es solamente una posibilidad teórica.
El Departamento de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico y Invest Puerto Rico participaron en SEMICON West 2025, en Phoenix, Arizona, con el objetivo explícito de posicionar a Puerto Rico dentro del ecosistema estadounidense de semiconductores y manufactura avanzada.
Ver iniciativa oficial del DDEC e Invest Puerto Rico
Puerto Rico probablemente no comenzará compitiendo con Arizona por una fábrica de semiconductores de decenas de miles de millones de dólares.
Pero fabricar el chip es solamente una parte del proceso.
Existen oportunidades en:
- empaquetado avanzado
- pruebas
- sensores
- componentes electrónicos
- ensamblaje
- investigación
- logística especializada
- empresas suplidoras
Puerto Rico podría insertarse inicialmente en esas áreas y desarrollar progresivamente capacidades más sofisticadas.
Los chips de inteligencia artificial pueden convertirse en otra oportunidad
Existe además un mercado todavía más estratégico: los chips utilizados para inteligencia artificial.
Estados Unidos los protege con particular cuidado.
En enero de 2026, la administración Trump declaró que la dependencia estadounidense de fuentes extranjeras de semiconductores representa un riesgo económico y de seguridad nacional. También impuso medidas específicas sobre determinados procesadores avanzados y estableció incentivos para fortalecer la fabricación y la cadena tecnológica dentro de Estados Unidos.
Ver política de Estados Unidos sobre chips avanzados y seguridad nacional
Esto es especialmente importante porque la inteligencia artificial ya forma parte de la estrategia de seguridad nacional estadounidense. En junio de 2026, la Casa Blanca ordenó ampliar el acceso del aparato de seguridad nacional a sistemas avanzados de IA y desarrollar infraestructura de computación de alta seguridad.
Puerto Rico no tiene que comenzar fabricando el procesador de inteligencia artificial más avanzado del mundo.
Pero sí puede aspirar a participar en partes de esa cadena tecnológica.
La oportunidad no consiste únicamente en fabricar chips. Consiste en formar parte del ecosistema que los hace posibles.
Puerto Rico ya hizo esto antes
Existe además un precedente histórico que a veces olvidamos.
Puerto Rico ya fue un importante centro estadounidense de manufactura tecnológica.
Microsoft estableció operaciones manufactureras en Humacao en 1990. Desde Puerto Rico produjo durante años medios y productos relacionados con Windows, Microsoft Office y Xbox, además de mantener infraestructura tecnológica y de distribución.
Digital Equipment Corporation también operó plantas manufactureras en Puerto Rico, incluyendo instalaciones en San Germán y Aguadilla. Documentos históricos confirman producción de componentes, sistemas de computadoras y electrónica en la Isla.
Wang Laboratories mantuvo igualmente una fábrica en Juncos que todavía empleaba cientos de trabajadores durante la década de 1980.
Puerto Rico, por lo tanto, no está intentando inventarse una identidad como centro tecnológico. Ya tuvo una.
A esa experiencia tecnológica se suma una infraestructura manufacturera que todavía permanece y que hoy se concentra particularmente en farmacéuticas, biotecnología, dispositivos médicos, aeroespacial y electrónica.
¿Qué ocurrió con aquella manufactura?
La respuesta no puede reducirse a una sola causa.
Durante varias décadas, las compañías estadounidenses trasladaron progresivamente producción hacia Asia buscando menores costos y cadenas de manufactura cada vez más eficientes.
Al mismo tiempo, Puerto Rico experimentó cambios importantes en la política contributiva federal, especialmente con la eliminación gradual de la Sección 936.
El propio Congreso ha reconocido históricamente el papel que tuvieron los incentivos federales en atraer manufactura hacia Puerto Rico y cómo la economía de la Isla evolucionó hacia sectores de conocimiento, dispositivos médicos, electrónica y ciencias de la vida.
El resultado fue que mientras China, Taiwán y otros países asiáticos ganaban capacidad industrial, Puerto Rico perdió una parte de la manufactura tecnológica que anteriormente había tenido.
Ahora la geopolítica está obligando a Estados Unidos a reconsiderar esa estrategia.
China y Taiwán están cambiando nuevamente la ecuación
Durante décadas resultaba económicamente atractivo producir fuera de Estados Unidos.
Pero una cadena extremadamente eficiente puede convertirse en una enorme vulnerabilidad si depende de una región donde existe riesgo de conflicto.
Ese es precisamente el problema de Taiwán.
Una parte crítica de los semiconductores avanzados del mundo continúa produciéndose en una isla que China considera parte de su territorio.
Estados Unidos no necesita esperar una invasión para reconocer el riesgo.
Por eso la producción está comenzando a regresar ahora.
La administración Trump está acelerando esa estrategia mediante inversiones, acuerdos comerciales y políticas destinadas a fortalecer cadenas domésticas de semiconductores, inteligencia artificial, defensa y materiales críticos. En julio de 2026, la Casa Blanca tomó además nuevas medidas para impulsar fuentes domésticas de materiales y componentes necesarios para las cadenas de defensa estadounidenses.
Para Puerto Rico, esto puede representar una reversa parcial de una tendencia que comenzó hace décadas.
La producción que salió de territorios estadounidenses buscando menores costos en Asia ahora comienza a ser considerada demasiado estratégica para depender completamente del extranjero.
Pero la oportunidad va mucho más allá de los chips
Puerto Rico tiene quizás una ventaja todavía mayor en farmacéuticas y biotecnología.
Aquí la Isla no comienza desde cero.
Posee décadas de experiencia, instalaciones industriales, trabajadores especializados y conocimiento regulatorio dentro del sistema estadounidense.
También existen oportunidades relacionadas con:
- dispositivos médicos
- electrónica
- aeroespacial
- defensa
- sensores
- manufactura de precisión
- centros tecnológicos
- cadenas de suplidores
La política de reshoring del gobierno de Puerto Rico reconoce precisamente esta oportunidad.
En 2025, el Gobierno creó mediante la Orden Ejecutiva 2025-012 un esfuerzo formal para atraer manufactura nuevamente hacia Puerto Rico y posicionar a la Isla como parte de las cadenas nacionales de suministro estadounidenses.
Ver iniciativa oficial de reshoring del Gobierno de Puerto Rico
El gran obstáculo: la energía
Pero ninguna de estas oportunidades puede desarrollarse plenamente sin resolver uno de los principales problemas estructurales de Puerto Rico:
la red eléctrica.
Una fábrica de semiconductores necesita energía extremadamente estable.
Una compañía farmacéutica necesita continuidad operacional.
Un centro de datos de inteligencia artificial consume enormes cantidades de electricidad.
Una instalación relacionada con defensa o manufactura avanzada no puede depender de apagones frecuentes o de generación de emergencia como parte normal de sus operaciones.
Por eso modernizar el sistema eléctrico ya no debe verse solamente como un asunto de calidad de vida.
También es un asunto de competitividad y seguridad económica.
Miles de millones disponibles, pero una reconstrucción demasiado lenta
Después de los huracanes de 2017, el gobierno federal destinó enormes cantidades de dinero a la reconstrucción eléctrica.
Un informe de la Oficina de Contraloría federal, GAO, publicado en 2026, encontró que aproximadamente $14,000 millones habían sido obligados por FEMA, HUD y el Departamento de Energía para recuperación y modernización del sistema eléctrico.
Sin embargo, el desembolso y la ejecución continúan muy por detrás de lo esperado.
FEMA había obligado aproximadamente $11,100 millones, pero solamente alrededor de $2,700 millones habían sido desembolsados. GAO identificó entre los obstáculos procesos complejos de revisión, rotación de personal, dificultades administrativas, desastres posteriores y la precaria situación financiera de PREPA.
Ver informe 2026 de GAO sobre la reconstrucción eléctrica de Puerto Rico
La quiebra de PREPA bajo el Título III de PROMESA también ha sido parte importante de ese problema.
PREPA permanece desde 2017 en un proceso de reestructuración de deuda y la propia Junta de Supervisión Fiscal reconoce que la quiebra ha retrasado la transformación del sistema y que resolverla es importante para poder invertir en una red moderna, resiliente y confiable.
Ver información oficial sobre la reestructuración de PREPA
Pero sería incorrecto responsabilizar exclusivamente a PROMESA.
La reconstrucción también ha sufrido retrasos relacionados con procesos federales, burocracia, administración de proyectos y la complejidad institucional del sistema eléctrico.
La red eléctrica también puede ser un asunto de seguridad nacional
Aquí es donde, desde mi punto de vista, Puerto Rico debe cambiar la manera en que presenta su problema energético ante Washington.
La modernización de la red no beneficia solamente a los residentes de Puerto Rico.
Puede beneficiar directamente la seguridad industrial de Estados Unidos.
Washington acaba de declarar que los semiconductores son fundamentales para su economía, infraestructura crítica y sistemas militares y que depender excesivamente de fuentes extranjeras representa un riesgo nacional.
Al mismo tiempo, Estados Unidos busca traer nuevamente hacia territorio americano producción relacionada con chips, inteligencia artificial, medicamentos, defensa y manufactura avanzada.
Puerto Rico puede formar parte de esa estrategia.
Pero solamente si posee infraestructura capaz de sostenerla.
El Departamento de Energía federal ya está interviniendo activamente para aumentar la confiabilidad del sistema eléctrico de Puerto Rico y durante 2025 y 2026 ha emitido órdenes y redirigido programas para aumentar generación, reparar equipos, modernizar subestaciones y fortalecer la red.
Ver esfuerzos federales para fortalecer la red eléctrica de Puerto Rico
La pregunta es si podemos acelerar suficientemente esa transformación para convertirla también en una herramienta de desarrollo económico.
Conclusión: quizás la historia esté cerrando un círculo
Puerto Rico no necesita una guerra entre China y Taiwán para beneficiarse de esta nueva realidad.
La competencia geopolítica ya está creando la oportunidad.
Durante décadas, Estados Unidos permitió que una parte importante de su manufactura se trasladara hacia Asia porque era económicamente conveniente.
Puerto Rico vio desaparecer muchas de las operaciones tecnológicas que anteriormente fabricaban aquí.
Ahora Estados Unidos descubre que depender excesivamente de China, Taiwán y cadenas internacionales para productos críticos también tiene un costo.
Ese costo se llama vulnerabilidad.
Por eso Washington está intentando traer producción de regreso.
Semiconductores.
Chips de inteligencia artificial.
Medicamentos.
Componentes militares.
Tecnología avanzada.
Puerto Rico ya tiene experiencia en muchos de esos sectores.
Tenemos una tradición farmacéutica y biotecnológica.
Tuvimos manufactura de computadoras y electrónica.
Tenemos experiencia aeroespacial, dispositivos médicos y manufactura regulada.
Somos territorio estadounidense y nuestros trabajadores son ciudadanos estadounidenses.
Lo que necesitamos es infraestructura capaz de competir.
Y entre todas esas necesidades, ninguna es más importante que una red eléctrica confiable.
Reconstruir y modernizar la red eléctrica de Puerto Rico no debe verse únicamente como una obligación para mejorar la calidad de vida en la Isla. Debe comenzar a verse también como una inversión en la seguridad industrial y tecnológica de Estados Unidos.
Si Washington necesita producción de alta tecnología dentro de territorio americano, Puerto Rico puede ser parte de la respuesta.
La historia podría estar cerrando un círculo.
Una parte de la manufactura que salió de Puerto Rico hacia Asia durante las últimas décadas ahora tiene razones geopolíticas para regresar a territorio estadounidense.
La oportunidad existe.
El gobierno de Puerto Rico ya ha comenzado a buscarla.
Estados Unidos está cambiando nuevamente su política industrial.
Ahora nos corresponde asegurarnos de que Puerto Rico no observe esta transformación desde lejos, sino que logre convertirse en parte de ella.
Fuentes consultadas
- Departamento de Comercio de Estados Unidos: liderazgo en manufactura de semiconductores
- DDEC e Invest Puerto Rico: agenda de semiconductores y alta tecnología
- Casa Blanca: chips avanzados y seguridad nacional
- GAO: reconstrucción eléctrica de Puerto Rico
- Junta de Supervisión Fiscal: reestructuración de PREPA
- Departamento de Energía: resiliencia eléctrica de Puerto Rico

